Viernes, 16 de noviembre de 2007
Los excesos de las celebridades son noticias de ?ltima, creando una industria multimillonaria dedicada al esc?ndalo. Pero, ?acaso est? la sociedad adicta a la far?ndula?

?Qu? papel juegan las estrellas?? Descubre qu? hay detr?s del culto a los famosos.

Los constantes desatinos de Britney Spears. Los peligrosos excesos de Lindsay Lohan. Las frivolidades de Paris Hilton y la interminable fascinaci?n con ?Brangelina?, que es el nombre con el que han sido bautizados Brad Pitt y Angelina Jolie, la pareja m?s perseguida por los paparazzi en el mundo entero. D?a y noche, 365 d?as al a?o, estamos saturados con las noticias de las celebridades. Como un gran monstruo insaciable, el p?blico devora ?vidamente noticias de las celebridades. Esto ha creado una industria multimillonaria que fabrica, procesa y distribuye chismes y esc?ndalos a granel. Pero como expres? un veterano paparazzo: ?Todos nos culpan por el ?nfasis que pone la sociedad actual en las celebridades, pero nosotros solo damos lo que el p?blico consume'.

En pocas palabras: la fama ?vende! Pero? ?de d?nde surge esta fascinaci?n por los famosos; por qu? nos interesan los romances y los contratiempos de personas que, en realidad, est?n tan lejanas de nosotros como las estrellas?

Los dioses modernos
Los hermanos Kathryn Petras y Ross Petras, autores de Stupid Celebrities (Est?pidas celebridades), un libro que analiza el comportamiento de los famosos, est?n de acuerdo con muchos analistas culturales, que opinan que el culto a los famosos tiene sus ra?ces en la necesidad que tiene el ser humano de crear mitos de ciertas figuras.

?Los antiguos griegos adoraban a Zeus y a Hera; los romanos, a J?piter y Juno. Hoy d?a, las masas adoran a? y aqu? puedes mencionar el nombre de cualquier estrella de Hollywood?, escriben los Petras.

Otros analistas culturales estiman que la pasi?n por seguir los ?ires y venires? de los famosos es m?s fuerte en Am?rica, ya que Europa tiene a la realeza, cuyos miembros ?desde la reina Sof?a de Espa?a hasta el pr?ncipe William de Inglaterra? son como los dioses del Olimpo moderno.

Los psic?logos, por otra parte, se inclinan a creer que las celebridades son una especie de punto de referencia cultural para todos; algo que nos une y facilita las relaciones entre extra?os. Despu?s de todo, dos personas que nada tienen en com?n, al menos coinciden en un punto: las dos saben qui?n es Britney Spears, y de seguro tienen una opini?n formada de ella. Hablar de las estrellas crea una especie de ?comunicaci?n instant?nea?. De acuerdo con esta teor?a, las celebridades son un tema para pasar el rato, pero ?acaso detr?s de este ?pasatiempo? se esconde algo m?s profundo?

El arte de brillar
Durante los comienzos de Hollywood, a principios del siglo XX, los nombres de los artistas de las pel?culas silentes no aparec?an en pantalla. Estos eran, despu?s de todo, solamente t?teres de carne y hueso, que segu?an las direcciones del realizador del film. Pero nadie contaba con el irresistible poder del carisma. Muy pronto, los estudios cinematogr?ficos se vieron inundados por miles de cartas de personas que exig?an conocer el nombre de ?la chica que hace de ciega?, o el de ?ese se?or que interpreta al vaquero?. Entonces, como en el t?tulo de la famosa pel?cula de 1954 con Judy Garland y James Mason, Nace una estrella: naci? la estrella de cine, precisamente.

El culto a las celebridades tuvo su primer apogeo en los a?os 30 y 40, durante la llamada ?Epoca dorada de Hollywood?, cuando Joan Crawford, Clark Gable, Bette Davis y James Cagney se convirtieron en ?dolos del p?blico. Elegantes, pulidas y superatractivas, estas estrellas personificaban al hombre y la mujer ideal.

La diferencia entre ayer y hoy radica en un punto fundamental: para sus fan?ticos, Crawford, Cagney y Davis eran seres glamourosos, con vidas fascinantes, dignas de imitar. La maquinaria publicitaria de los grandes estudios, como Paramount y MGM cuidaban celosamente la vida personal de los ?dolos, manteni?ndolos alejados de todo esc?ndalo. Las chicas aspiraban a ser tan bellas y elegantes como Vivien Leigh; los j?venes emulaban al hombre ?ntegro y caballeroso, como James Stewart. M?s de medio siglo despu?s, todo ha cambiado radicalmente.

El verdadero espect?culo
Por regla general, hoy en d?a las estrellas, lejos de ser un objeto de admiraci?n (excepto para los adolescentes o las personas m?s influenciables), han pasado a ser objeto de curiosidad o incluso de burla. Lo que divierte y entretiene al gran p?blico no es el talento, sino el comportamiento de las estrellas. No importa qu? personaje interprete Tom Cruise en la pantalla, lo que llama la atenci?n es su religi?n (cienciolog?a) y su relaci?n con su esposa, Katie Holmes. La vida de los famosos, no su trabajo como actores, es lo que entretiene al p?blico actualmente.

Sin duda, enterarnos de que Lindsay Lohan est? presa, que Britney Spears pierde la custodia de sus hijos, o que Mel Gibson fue arrestado por conducir embriagado, nos hace sentir superiores a las estrellas?, explica Amy Restrepo, psic?loga radicada en Los Angeles. ?Entonces pensamos: ?Yo tengo problemas, pero, al menos, mi vida no est? tan fuera de control como la de Lindsay o Britney?? La comparaci?n nos favorece?.

De cualquier manera, ya sea porque los famosos son los dioses del Olimpo actual (Hollywood), porque llenan un vac?o interior o porque nos permiten, de cierta manera, sentirnos superiores a ellos, la realidad es que la fascinaci?n con la vida de las estrellas crece cada d?a m?s. Quiz?s la respuesta definitiva de por qu? esto ocurre est? en nuestros genes. En su libro, Fame Junkies (Adictos a la fama), el norteamericano Jake Halpern cita un estudio cient?fico que sugiere que el inter?s por los famosos es una condici?n biol?gica com?n en el reino animal. En un experimento realizado con monos, los simios prefirieron dejar de comer, para dedicarse a observar a un mono alfa, o dominante; o sea: la ?estrella? del grupo.
Otros estudios revelan un lado algo peligroso de la adicci?n a los famosos. En un experimento realizado con un grupo de chicas, a quienes se les pregunt? qu? elegir?an si pudieran oprimir un bot?n m?gico que les concediera ser m?s fuertes, m?s inteligentes, m?s bellas, o m?s famosas? la mayor?a abrumadora seleccion? la fama. M?s alarmante a?n: una encuesta llevada a cabo entre j?venes de ambos sexos, revel? que cuando les dan a escoger entre la presidencia de una gran organizaci?n, trabajar en la pol?tica, o ser asistente de una estrella, la mayor?a opt? por esto ?ltimo, es decir, ser asistente de un famoso.

El otro lado de la fama
Como dicen los norteamericanos, ?hacen falta dos para bailar un tango?. En otras palabras: para que exista una obsesi?n por los famosos, tienen que existir las estrellas; personas tan embriagadas por la fama, que se puede decir que est?n ?literalmente? adictas al lente de los paparazzi y a la atenci?n del p?blico. Lindsay Lohan admiti? que teme el d?a en que no la persigan los fot?grafos. En Hollywood, algunos periodistas aseguran que los propios asistentes de las estrellas los llaman ?an?nimamente?, para avisarles en qu? restaurante van a estar cenando ?de inc?gnito?.
En su nuevo libro, Celebrity Detox (traducci?n libre: desintoxic?ndose de la fama), la presentadora de la televisi?n norteamericana Rosie O?Donnell habla sobre su propia adicci?n a la fama, y admite que, aunque la rechaza por vac?a y superficial, en realidad es una droga muy potente y dif?cil de dejar:
?Ese es el problema de la fama. Es un juego peligroso. Porque la fama, como la droga, puede atacarte subrepticiamente, pero no te das cuenta de que vas aumentando la dosis, hasta que est?s tan lejos de la posibilidad de hacer contacto visual con otra persona, que ya no reconoces la realidad? La celebridad no es ?un sitio? real. Es una intersecci?n donde convergen el que observa y el que es observado? Y todos sabemos que las intersecciones son sitios peligrosos, donde ocurren los accidentes?.

Lo que O?Donnell quiere decir es que la fama embriaga tanto al que observa a las celebridades, como a las estrellas que viven su vida ante el lente de los paparazzi. Como Britney Spears, Lindsay Lohan y Paris Hilton. Pero tambi?n como Anna Nicole Smith, qui?n muri? tr?gicamente, v?ctima de los excesos de la fama. A veces, la intersecci?n puede ser mortal.

Fuente: Revista Vanidades
Publicado por adminbspp @ 23:57  | Noticias
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Comentarios
Publicado por Invitado
Jueves, 19 de enero de 2012 | 23:46

He leído el texto un poco por encima y me he quedado sobre todo cuando he leído "fascinación por los famosos". No se trata de fascinación, por supuesto que hay interés pero yo creo que se debe mas a que los medios lo alimentan, los lectores no tienen elección y tanto si quieren como sino terminan por enterarse de estas cosas debido a que aparece en las revistas, periodicos, TV y demas publicaciones, ademas, siempre se dedican a publicar escándalos y extravagancias..... Muy pocas veces es por algo relacionado con su trabajo, y dicho sea de paso las películas hoy en día son tan malas que nadie se centra en ellas sino que se centran en el actor, o actriz de turno, al final, todo es una rueda.

Publicado por Invitado
Viernes, 20 de enero de 2012 | 1:49

Una rueda pero muy nociva y peligrosa... menos mal que Britney salió bien de toda la mierda esta